lunes, 27 de mayo de 2013

Interés general, miseria y homófonos.
                                                         
Lo que importa más nunca debe estar a merced de lo que importa menos.
Goethe
Tanto se puede escribir, pero puntualizar sobre algún tema relacionado a la política sería como echar tiros al viento, es como escribir sobre un enorme agujero negro que está a punto de devorarnos, esa sería una entrada calamitosa pero muy asequible, no sé qué pasa pero no crecemos, la simulación es nuestra bandera de identidad, las reformas la población no las entiende.
Seguimos creyendo en modelos que no son viables, no comprendemos que para que se cumplan nuestros preceptos constitucionales primero debemos de crecer, para crecer se deben buscar alternativas, para buscar alternativas se deben hacer reformas, las cuales ‘nomás no queremos´, seguimos sin entender.
La herencia revolucionaria nos marcó, seguimos con la tendencia insoluta del ‘sospechosismo’ y cero funcionalismo, más nos detiene la sospecha que la voluntad por querer avanzar, seguimos diciendo, ‘todos los políticos son iguales’ como si la homogeneidad marcara al ser humano.
No cumplimos las reglas del juego, por eso el juego es tendencioso, se nos olvida que para exponer a los malos, la mayoría debemos hacer las cosas bien, para que de esa forma ellos sean expuestos y tachados, la sociedad construye su destino agregado, tanto que como decía Friedrich Hayek en su brillante texto de Camino de servidumbre, manifestaba lo siguiente: ‘El interés general (o el bien común, bienestar general) no es más que un instrumento del interés particular”.
Es por ello que el interés particular está marcando nuestro destino como nación, contamos con un interés particular distorsionado, los que hacen política ahora no se han dado cuenta que con las tecnologías de la información están más expuestos a ser mostradas sus carencias.
Siempre que escribo por más que no quiera, no deja de calarme esa característica mía de aplicar otredad, sin querer me pongo en situación del prójimo; cuando camino por las calles y veo algo que probablemente en otros años no se manifestaba recuerdo a los flash back de los textos y los relaciono, ahora todos estos caminos me llevan a expresiones de miseria general y social.
La miseria decía Dostoievski en aquel Crimen y Castigo, es aún peor que la pobreza, porque la miseria es casi predecesora a un delito, bueno es un delito. En la pobreza se conserva todavía la nobleza de los sentimientos, en la miseria, nadie ha logrado hacer tal cosa. En la miseria se está siempre dispuesto a humillarse.
Pero la pregunta obligada ¿Qué tiene que ver el interés general, miseria, agujero negro dentro de este artículo?, yo respondería que todo, mucha población vive miserable y está dispuesta a humillarse, el interés general no existe o es nulo, si bien existe interés personal que en el agregado no beneficia más que sus propios intereses, y el agujero negro es que por más que busquen reformas, la población no las asimilará por esa lacerante recurrencia a que se abuse de ellos.
Es por todo y por ello, que siempre estará esa discusión teórica y conceptual, ¿Nuestra realidad como país es un hecho autocrático ó es una construcción social? Yo me atreveré a dar un juicio y digo que es una construcción, los dogmaticos fanáticos dirán que es que es autocrático y que todo es culpa del gobierno.

Recordando:
·         Tenemos tanto político ´Novel’ pero nos hace falta que esos lean a algún ‘Nobel’.
·         Tenemos tanto discurso ´bis´, carentes de ‘vis’.
·         Algunos se creen que van como ‘halón’ cuando en realidad tiene ‘alón’


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